En el marco de las actividades organizadas por El Sistema de Gestión de la Investigación SIGI y la Escuela de Ciencias Agrícolas, Pecuarias y del Medio Ambiente, en el ciclo de conferencias “Ciencia, Tecnología y Soluciones basadas en la naturaleza”, el Doctor Reinaldo Giraldo Díaz, con la ponencia denominada “La agroecología como Geopoética” señala que La naturaleza puede brindar soluciones a la crisis impuesta por el modelo capitalista de la modernidad. El orden social de los humanos se ha apartado del orden natural, y este desajuste ha conducido a la desmesura y a la encrucijada de la sociedad industrial avanzada, conduciendo a la sociedad toda a un abismo insondable, a la mirada abismal de la desventura del único ser que se abroga con su arrogancia de ser genérico y universal.
La mirada política de los territorios por parte del discurso hegemónico se ha constituido en un instrumento de captura de las experiencias estéticas y creadoras, intentando menoscabarla y arrastrarlas, con el único propósito de seguir dominando la naturaleza,
-la casa de todos y todas-. Los agronegocios, -reitera el conferencista- han condenado a gran parte de la tierra fértil, a la irremediable erosión de la vida, a la muerte de la epidermis de la naturaleza “la tierra”.
Las prácticas de intervención moderna y gobierno sobre la vida del cosmos, han establecido monocultivos en serie que desfiguran el territorio bucólico y estético. Aquella mirada desde la pintura y la narrativa, anunciada por Vincent Willem van Gogh recreando desde el arte la vida y la fiesta de la siembra y la recolección son reemplazados por tableros monocromáticos de una sola especie. Los cánticos musicales que las quenas quechuas acompañaban durante el día a las encantadoras faenas de las sembradoras de maíz en el Cuzco, han sido reemplazados por el estruendo de sonidos sintéticos que proceden de las redes sociales. Ahora los territorios y los paisajes han devenido en una gran factoría, donde la única posibilidad de producción es la instrumental con arreglo a fines; todo ello alejándose de la naturaleza. Reinaldo insiste en poder pensar de nuevo nuestra forma de habitar la vida y por ende los territorios, se requiere apelar a la Geopoética como forma de habitar nuevamente la tierra, la casa de todos y todas.
La Geopoética, -dice el ponente-, es una forma de hacer grafías sobre la tierra, en habitarla desde lo estético y permitir que ella nos deje su impronta en la piel y la memoria. La agroecología es una forma estética de habitar la tierra, de sumar los más lejanos y antiguos registros vitales. La agroecología como Geopoética es un modo de estar y ser colectivamente en el mundo de la vida y la tierra. La agroecología como una senda de la vida; la agroecología en este sentido vital no puede caer en un tipo de racionalidad impuesta por el mercado y el frío lucro. La vieja dimensión reduccionista basada en los principios de la economía protestante de Thomas Maltusinos, debe ser abolida de raíz, pues sólo ha servido para justificar la acumulación de capital sobre los precipicios naturales que rigen el cosmos. De lo que se trataría entonces es de descongelar los antiguos saberes de los pueblos que se fundamentan en la reciprocidad, lo comunitario y la ayuda mutua. Las prácticas sociales ancestrales caracterizadas por un acuerdo jovial con la naturaleza, serían la única posibilidad que las sociedades humanas tendrían para salvaguardar la vida y la permanencia de la especies vivientes sobre el planeta.
Los petrificados paradigmas de la modernidad instalados bajo la nefasta idea de progreso y desarrollo deben ser denunciados y cuestionados de raíz, pues el problema radica en en esos dispositivos de control y poder que lo único que han logrado es la destrucción de las extraordinarias interacciones de los vínculos vivientes. Cada día los pueblos despiertan de aquel letargo impuesto por un tipo de ciencia que está lejos de ser neutral. Las economías campesinas familiares y comunitarias han demostrado que pueden alimentar satisfactoriamente a todo el planeta. Por el contrario, los agronegocios únicamente fabrican el hambre y condenan a miles de seres humanos a la miseria y a la enfermedad, dejando una estela de destrucción por todos los lugares que recorren.
El ponente hace hincapié en el papel que hoy vienen cumpliendo las pluralidad sociales: los grupos de mujeres, los obreros, los estudiantes, los indígenas, los defensores y defensoras de DDHH, los agricultores, los indígenas, los afrodescendientes, los ecologistas, los ambientalistas, los movimientos sociales, etc. A todo esto el doctor Reinaldo le ha denominado como el poder inédito de las ciudadanías ambientales, la cuales agencia una revolución silenciosa, firme y sin tregua contra el gran capital.
El conferencista Reinaldo Giraldo señala que son diversos lugares en todo el planeta donde se han incorporado las experiencias Geopoéticas y estéticas, pensadas y acuñadas por las comunidades y sus saberes, dichas experiencias hoy se constituyen en formas de resistencia y en lugares para la imaginación y la creación. Reinaldo concluye afirmando que: La agroecología debe constituirse en una estancia de los humanos en la tierra como lugar para agenciar la fiesta de la vida. Ella permite dibujar el mundo, crearlo, avizorar, soñarlo y sobre todo habitarlo.
(Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Colombia, diciembre 12 de 2018)
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