La mañana amaneció resplandeciente en la sultana del Valle del Cauca, el sol se cuela por todos los orificios de las ventanas, el verde fotosíntesis de los Farallones de Cali pinta la mirada de quienes lo contemplan. El doctor Angelino Garzón termina de tomarse su matutino tinto con dulce orgánico que la niña del servicio le suministra en cucharitas debido a su parálisis facial y cerebral. Como un niño con mal de Matusalén intenta escribir en su viejo ordenador unas deshilachadas ideas, procura respirar con dificultad en un ambiente oloroso a efluvios de orina de anciano decrepito, sus ojos escleróticos no parpadean, entonces escribe: “Como el tema de la polarización y los odios contra el nuevo partido de las farc, cada día está peor y como primero está la vida de las personas y el derecho a vivir en paz que los votos, con todo respeto me permito sugerirles que se retiren de la campaña presidencial y en este período se dediquen a promover un gran acuerdo y compromiso nacional por el perdón y la reconciliación frente a tanta violencia y discriminación que ha sufrido Colombia”. Luego intenta engarabatar su rúbrica -Angelino Garzón exvicepresidente de Colombia-. Da clip a todos sus contactos. Vuelve a respirar con dificultad y hace una pausa larga, mientras sus manos tiemplan involuntariamente en un beriberi infinito.
Al viejo estadista, quizá olvidó pedirle a su entrañable amigo Álvaro Uribe y a su partido Centro Democrático, que se retiren de la política de una vez por todas y que se abstengan de sembrar más odios y violencias en el corazón de los seres humanos, tal vez al viejo estadista se le ha olvidado pedirles a todos los parlamentarios que durante centurias han cocinado la guerra y la desolación en los campos de Colombia que se retiren de la vida política. Tal vez su beriberi congénito no le permitió escribir sobre la putrefacción del régimen político en Colombia, el cual se alimenta del odio y la violencia sistemática contra los pueblos indígenas, negros, campesinos, mujeres y obreros.
Ciudad de las Palmas, febrero 8 de 2018
«Dichosos quién como Ulises I (1977). Óleo sobre lienzo. 180 x 220 cm. Centre Georges Pompidou. París»

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